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Prosperar en tiempos de cambio: lo que podemos aprender de la biología

April 30, 20264 min read

Cuando me dieron la responsabilidad de liderar el equipo de marketing que desarrollaría lo que se convertiría en el Nissan Qashqai, llegué con una reputación construida a lo largo de años en comunicación y relaciones con los medios. Pero era consciente de que eso contaba muy poco en el nuevo rol. Las reglas habían cambiado: las habilidades, las relaciones, la forma de leer una sala que me habían hecho efectivo en un contexto no iban a hacerme efectivo en éste. Había cambiado de nivel, y el juego en ese nivel tenía su propia lógica.

Esa experiencia me acompañó porque captura algo verdadero sobre cómo funciona realmente la vida profesional, especialmente en tiempos de cambio estructural. Vivimos tiempos de cambio turbulento, en efecto. A nivel de las carreras individuales, el efecto es inmediato: el posicionamiento que te hizo valioso y relevante en una configuración del mundo empresarial puede tener un alcance limitado en la siguiente.

Lo que nos trajo hasta aquí no nos llevará hasta allá. Puede sonar como una provocación, pero es en realidad una observación sistémica. Nuestra estrategia de negocio, y nuestra marca personal con ella, debe evolucionar para sobrevivir y prosperar.

Una visión sistémica

Cuando el cambio es tan rápido y tan estructural, entender el sistema en el que operamos se vuelve muy importante. El pensamiento sistémico ofrece herramientas para ello. Donella Meadows fue una pionera en hacer el pensamiento sistémico accesible y práctico, pero son Fritjof Capra y Pier Luigi Luisi, en The Systems View of Life, quienes ofrecen el marco que encuentro más iluminador para la marca personal. Parten de la biología, del comportamiento de los organismos vivos, y extienden esa comprensión a otros ámbitos de nuestra vida, incluidos la sociedad y los negocios. El punto de partida biológico nos dice cómo los sistemas mantienen la coherencia, absorben el cambio y se renuevan desde dentro.

La lógica puede aplicarse también a las marcas personales. Las que prosperan en la complejidad son las que tienen un centro de gravedad sólido, capaz de absorber el cambio de contexto sin perder coherencia. Un caso muy claro de cómo funciona esto en la práctica es Ferran Adrià.

El modelo elBulli

Cada año, elBulli cerraba durante seis meses. Adrià y su equipo se retiraban del mercado por completo para investigar y cuestionar todo lo que la temporada anterior había producido. El trabajo bebía de la química, el arte y el diseño industrial. Nada se daba por sentado. Los menús que surgían eran radicalmente distintos cada temporada, y sin embargo, aunque los clientes se encontraban con un menú completamente nuevo, reconocían sin ninguna duda la impronta de Ferran Adrià: un innovador radical que revisitaba los fundamentos mismos de crear comida con una intención artística.

Esa naturaleza interna estable, la del innovador radical que lo cuestiona todo, es lo que la biología denomina homeostasis. No cambia con el contexto; lo que cambia es la misión.

Cambio de misión

En un momento dado, Adrià comprendió que su contribución a la gastronomía a ese nivel estaba hecha y que el mundo había absorbido el movimiento que él había creado. Lo leyó y siguió adelante. La Fundación elBulli nació de esa decisión: un proyecto para catalogar el conocimiento acumulado durante los años de elBulli y ponerlo a disposición de las futuras generaciones de chefs creativos. Misión diferente, el mismo Adrià.

Esta capacidad de pasar de una misión a la siguiente, leyendo el contexto y reorganizándose en consecuencia sin perder la identidad, es lo que la biología denomina autopoiesis. No se aferró a su éxito; reconoció cuándo un nivel estaba completo y pasó al siguiente.

La idea que hay que retener

La lógica curriente te pediría construir sobre lo que ya ha funcionado, pero la consolidación es siempre una respuesta a un contexto que ya está pasando. Adrià entendió que la única manera de mantenerse genuinamente coherente era hacer del cuestionamiento en sí mismo el elemento estable; cuando el proceso interno define la marca, cada nuevo resultado confirma la identidad en lugar de amenazarla.

Esta es la cualidad que exige un cambio de nivel. Una marca personal con una lógica interna clara puede atravesar el cambio estructural como una identidad coherente, absorbiendo la disrupción sin disolverse. La idea que hay que retener es que una marca personal que opera en tiempos de cambio acentuado debe clarificar su núcleo interno y preservarlo, mientras evoluciona su propia manifestación en coherencia con el flujo externo del cambio.

Ayudo a organizaciones y líderes a ganar claridad y definir su estrategia de éxito en momentos de transición o crecimiento - Brand strategist. Personal branding. Profesor en Esade. Autor.

Giuseppe Cavallo

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