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La biología de la longevidad de la marca personal: cómo mantenerse en el juego durante mucho tiempo y prosperar

December 24, 20255 min read

Las marcas personales sólidas sobreviven a los shocks, al desgaste y a los cambios del mercado. Atraviesan momentos de rechazo, cambios de gusto, riesgos reputacionales y largos periodos de silencio. Pensemos en figuras como Keanu Reeves o Sean Penn en el cine, Paolo Sorrentino o Quentin Tarantino en la dirección, Robert Sapolsky en el ámbito académico o Ferran Adrià en el espacio público y empresarial. Su relevancia no ha seguido una línea recta. Se ha construido a lo largo de décadas, mediante ciclos de exposición, retirada, reinvención y legitimación renovada.

La longevidad rara vez es accidental.

La pregunta que merece la pena plantearse es sencilla y exigente: ¿qué hace que una marca personal perdure?

Las marcas personales como sistemas vivos

Un buen punto de partida es la idea de adaptación sin pérdida de coherencia. Cambiar sin dejar de ser uno mismo. Evolucionar manteniendo una identidad reconocible. Esta intuición tiene un paralelismo preciso en la biología, y nos permite pensar las marcas personales con más rigor y menos mitología.

Dos conceptos resultan especialmente útiles: la autopoiesis y la homeostasis.

Ambos proceden de la biología y de la teoría de sistemas, y ambos ocupan un lugar central en la forma en que conceptualizo la marca personal. La autopoiesis, un término introducido por los biólogos Humberto Maturana y Francisco Varela, describe la capacidad de un sistema vivo para regenerarse mediante una interacción continua con su entorno. La homeostasis se refiere a la capacidad de mantener la estabilidad interna mientras las condiciones externas evolucionan.

Juntos ayudan a explicar por qué algunos sistemas perduran y prosperan con el tiempo.

Las marcas personales se comportan como sistemas vivos. No son identidades estáticas, eslóganes ni artefactos de comunicación. Existen en interacción constante con un contexto social, cultural y económico en permanente cambio. La visibilidad, la reputación, la legitimidad y la confianza no son activos que se puedan almacenar. Se producen y se reproducen a través del comportamiento, las decisiones y las relaciones.

Autopoiesis: adaptarse para seguir siendo relevante

La autopoiesis, aplicada a la marca personal, plantea una pregunta estratégica y muy práctica: ¿qué debo cambiar para seguir siendo relevante en un contexto cambiante? Esto puede afectar a los temas, los formatos, el lenguaje, los canales o los roles. Un director explora nuevos territorios. Un académico reformula su investigación para un público más amplio. Un líder empresarial ajusta su foco a medida que cambian las expectativas. La relevancia depende de esta capacidad de regeneración.

Cuando falta, la marca personal pierde progresivamente contacto con su entorno. Puede seguir siendo visible, pero deja de ser significativa.

Homeostasis: preservar el centro de gravedad

La homeostasis plantea una pregunta distinta: ¿cuál es mi centro de gravedad? ¿Qué debe permanecer estable en mi vida y en mi relación con el contexto para que mis acciones se perciban como auténticas y arraigadas? Aquí entran los valores, la visión del mundo, los límites éticos y la motivación profunda que da sentido a la visibilidad.

Este núcleo estable aporta continuidad al cambio. Protege la legitimidad. Permite evolucionar sin fragmentarse.

La longevidad surge del equilibrio dinámico entre estas dos fuerzas.

Jugar el juego a largo plazo en un contexto volátil

El éxito sostenido, y la prosperidad que lo acompaña, se construyen en el largo plazo. Exigen prestar atención al corto y al largo plazo con la misma disciplina. Las señales de corto plazo importan porque revelan cambios en la percepción y en las expectativas. Las trayectorias de largo plazo importan porque construyen credibilidad, confianza y autoridad con el tiempo.

Este equilibrio es especialmente exigente hoy, porque las tendencias de corto plazo se han vuelto más rápidas y polarizadoras.

En los últimos años hemos asistido a cambios culturales bruscos. Un fuerte énfasis en la inclusión, adoptado por muchas organizaciones y figuras públicas, generó un amplio apoyo y, al mismo tiempo, una creciente fatiga en parte del público. Bajo la influencia de nuevos líderes políticos y culturales, especialmente en Estados Unidos, el péndulo se ha desplazado con rapidez. Figuras públicas de ámbitos tan diversos como la empresa, el entretenimiento, el deporte o los medios se enfrentan ahora a cambios de sensibilidad acelerados que pueden generar tensión, incomprensión y estrés reputacional.

Estos movimientos afectan directamente a las marcas personales. Declaraciones, posicionamientos o relatos que antes reforzaban la legitimidad pueden requerir ahora una reinterpretación cuidadosa. Navegar estos momentos exige criterio estratégico más que reflejos automáticos o silencio.

Oscilaciones de corto plazo y expectativas de largo recorrido

Junto a estas dinámicas de corto plazo, se está produciendo una evolución más profunda y estable. Las expectativas del público apuntan cada vez más hacia líderes que actúan como la voz humana de las organizaciones. Crece la demanda de implicación personal, responsabilidad y compromiso visible en cuestiones sociales y ambientales.

Esto refleja un cambio más amplio de sensibilidad. La autoridad emerge cada vez más del comportamiento y del compromiso, y la credibilidad crece cuando los líderes muestran piel en el juego.

Estas dos capas temporales conviven. Las oscilaciones culturales de corto plazo y las expectativas de largo recorrido configuran el entorno de manera simultánea. Las marcas personales que perduran aprenden a operar en ambas sin perder coherencia.

Mantenerse en el juego

Aquí es donde la autopoiesis y la homeostasis se convierten en lentes prácticas.

La autopoiesis legitima la evolución como condición de la relevancia. Plantea qué debe cambiar para que la marca personal siga generando valor para sus stakeholders.

La homeostasis protege la coherencia. Invita a reflexionar sobre lo que debe permanecer estable para que la evolución se perciba como verdadera, arraigada y alineada con el centro de gravedad personal.

Los líderes, creadores y pensadores que perduran son aquellos que regeneran su forma de expresarse sin perder su identidad. Evolucionan su narrativa sin perder la voz. Adaptan su presencia preservando la legitimidad. Así es como una marca personal se mantiene en el juego durante mucho tiempo y como la prosperidad deja de ser episódica para volverse sostenible.

Ayudo a organizaciones y líderes a ganar claridad y definir su estrategia de éxito en momentos de transición o crecimiento - Brand strategist. Personal branding. Profesor en Esade. Autor.

Giuseppe Cavallo

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