Muchos profesionales invierten un esfuerzo considerable en aumentar su visibilidad, demostrar su experiencia y afinar su posicionamiento. Estos elementos importan porque ayudan a las personas a entender qué haces y por qué eres creíble. Sin embargo, no explican del todo por qué algunas marcas personales se vuelven influyentes mientras otras permanecen distantes y transaccionales.
Una dimensión más profunda define la fuerza de una marca personal. Las marcas fuertes establecen una relación con su público.
La relación en el centro de la teoría de marca
La teoría de marca reconoce desde hace tiempo esta dimensión. En el modelo de Customer-Based Brand Equity de Kevin Keller, el nivel más alto de fortaleza de una marca es la resonancia. La resonancia describe la profundidad de la relación entre la marca y su público. Se manifiesta a través de la lealtad conductual, el apego emocional, el sentido de comunidad y la participación activa. Cuando la resonancia se desarrolla, la marca ocupa un lugar significativo en la vida de las personas que la siguen.
La identidad como fundamento de la relación
El trabajo de David Aaker sobre identidad de marca ofrece otra perspectiva sobre cómo estas relaciones se hacen posibles. En su Brand Identity System, las marcas pueden entenderse a través de varias lentes, entre ellas marca como persona y marca como símbolo. Estas dimensiones influyen en la forma en que el público interpreta el carácter y el significado de la marca. La personalidad de la marca y las señales simbólicas que proyecta influyen en cómo las personas se relacionan con ella. La identidad proporciona así las bases que permiten que una relación emerja.
Por qué las marcas pueden percibirse como actores relacionales
Jennifer Aaker profundizó esta perspectiva a través de su investigación sobre personalidad de marca. Su trabajo mostró que las personas describen con frecuencia las marcas utilizando rasgos humanos como sinceridad, competencia, emoción, sofisticación o robustez. Cuando las marcas se perciben en términos humanos, el público interpreta de forma natural su interacción con ellas en clave relacional.
Cuando las marcas se convierten en relaciones
La investigación de Susan Fournier sobre las relaciones entre consumidores y marcas desarrolló aún más esta idea. Fournier mostró que las personas no se limitan a evaluar las marcas. Desarrollan relaciones con ellas que se parecen a las relaciones interpersonales. Las marcas pueden convertirse en compañeras, mentoras, socias o fuentes de apego emocional en la vida cotidiana. Estas relaciones se desarrollan con el tiempo y acumulan significado a través de interacciones repetidas.
Fournier también subraya una condición importante. Una relación implica reciprocidad. La interacción y el reconocimiento mutuo dan sustancia al vínculo entre la marca y su público. En el caso de las marcas corporativas, esta reciprocidad suele adoptar una forma simbólica a través de la comunicación, el comportamiento y la experiencia. En el caso de las marcas personales, la reciprocidad puede hacerse directa a través del diálogo, el intercambio y el reconocimiento. La interacción permite que la relación se haga visible y se viva.
La teoría de las relaciones también muestra que el público mantiene simultáneamente varias relaciones con marcas. Algunas marcas actúan como asesores de confianza. Otras acompañan a las personas en momentos de exploración, cuestionan ideas establecidas o inspiran nuevas ambiciones. Cada relación cumple un papel particular en la vida intelectual y profesional del público.
Las consecuencias estratégicas de la relación
Esta perspectiva permite entender mejor las implicaciones estratégicas. Muchos profesionales se concentran en comunicar su experiencia y construir su reputación. Estas señales de credibilidad siguen siendo importantes, pero se centran en la identidad de la marca. Al mismo tiempo, la relación desempeña un papel decisivo en la forma en que las personas toman decisiones.
Las relaciones influyen en el comportamiento.
Cuando existe una relación sólida, las personas son más propensas a comprar la marca, preferirla frente a otras alternativas, comprarla con mayor frecuencia y recordarla de forma preferente cuando llega un momento decisivo. Un profesional que cultiva una relación significativa con su público aumenta la probabilidad de que su trabajo sea elegido, recomendado y recordado cuando surgen oportunidades.
La relación merece por tanto una atención deliberada. La preferencia, la lealtad y el recuerdo nacen de la calidad del vínculo entre la marca y su público. Cultivar ese vínculo con intención y cuidado se convierte en una tarea estratégica para cualquier marca personal.
Diseñar la relación que crea tu marca
Dos preguntas ayudan a aclarar esta tarea.
¿Qué tipo de relación establece tu marca personal con su público?
¿Qué valor crea esa relación para ellos?
Las marcas personales fuertes tienden a ocupar un papel reconocible en la vida de su público. Algunas aportan seguridad y estabilidad cuando aparece la incertidumbre. Otras ofrecen guía y claridad que ayudan a comprender situaciones complejas y tomar mejores decisiones. Algunas aportan energía para actuar y avanzar. Otras abren nuevas perspectivas e inspiran transformación.
Cada uno de estos papeles crea una forma particular de valor dentro de la relación.
Una marca personal puede ayudar a las personas a sentirse protegidas y tranquilas. Puede ayudarles a comprender y decidir. Puede aportarles energía para actuar. Puede ampliar la forma en que se ven a sí mismas y al mundo.
Diseñar una marca personal implica por tanto algo más que definir un mensaje o demostrar experiencia. Implica comprender el papel que tu marca desempeña en la vida de las personas que se relacionan con tu trabajo y el valor que genera dentro de esa relación.